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El enfado es de aquellas emociones con poca prensa, no está bien visto enfadarse, más en los tiempos del ser feliz y rápido, el enfadarse pasa a ser algo que no se debe mostrar. Muchas veces escuchamos : “no le voy a dar el gusto de enfadarme”, “que no se crea que me ha hecho enfadar”

Que es el enfado? Es una emoción que aparece cuando algo hace obstáculo a nuestro deseo, esto nos frustra y aparece el enojo, la rabia, el odio; todos diferentes matices y grados del estar enfadado. El enfado es una sobre carga de energía ante aquello que nos frustra y tiene como función asegurar la realización de lo que queremos o deseamos. La descarga de esta energía muchas veces se convierte en un problema más.

Ante la presencia de un obstáculo que es vivido como amenaza el cuerpo segrega adrenalina y noradrenalina, esto nos pone en situación de alerta y nos prepara para la confrontación y la lucha.

El problema surge cuando la reacción que puede ser adecuada para una batalla la extendemos al resto de las situaciones cotidianas. Es el caso donde la creencia subyacente es: “la vida es una lucha”, “el mundo está en mi contra”

No todo obstáculo / desacuerdo debería implicar una pelea, cuando sabemos gestionar el enfado este puede servir para solucionar un conflicto.

En una mediación familiar estamos ante un conflicto, dado que tenemos una posición diferente al de la otra parte y en muchos casos opuesta.

Cuando se estanca una Mediación familiar? Cuando aparece el enfado y las partes se cierran en su posición, es decir que ninguna de las dos puede ver las necesidades del otro y ponerse en su lugar, se da un enfrentamiento, donde uno gana y el otro pierde, es decir no podemos llegar a una posición ganar/ganar.

En algunas mediaciones las parejas quedan atrapadas en la pelea, al no poder explicar con claridad que los enfadó y que es lo que cada uno necesita para que el enojo cese.

Son los casos donde uno o ambos miembros están aún dolidos o enfadados con el otro y no hay posibilidad de confiar y abrirse a un nuevo entendimiento, aparece una necesidad de castigar al otro.

Si yo no tengo lo que quiero tu tampoco y además te castigo. El castigo puede darse de diferentes maneras pero muchas veces la forma de castigar se da por la vía de los hijos, finalmente los más perjudicados en esta batalla.

En toda mediación para llegar a un acuerdo es necesario hacer presente que las personas están enfadadas, reconocer el enfado es el primer paso, para hablar y exponer de manera adulta lo que necesito. Si yo me auto afirmo en lo que quiero, lo expongo de una manera clara sin herir los sentimientos del otro doy lugar a un tipo de respuesta diferente.

Necesitamos aprender a gestionar el enfado para que sea un motor para solucionar nuestras diferencias y no un motivo de pelea y distanciamiento con el otro.

Author: Carola Sagasta

Soy Lic. En Psicología graduada en la Universidad de Buenos Aires, Título homologado por la Universidad de Girona. Poseo un Máster en Organización Estratégica de RR.HH. y otro en Mediación Familiar realizado en el Colegio de Abogados de Barcelona.

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